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Mateo  Flores

 

Su verdadero nombre es Doroteo Guamuch Flores

Mateo Flore es uno de los mejores deportistas en la historia de Guatemala y sus logros en el ciclo olímpico así lo confirman:

Nació en Cotió, una aldea de Mixco, el 11 de febrero de 1922.

• En los V Juegos C.A. y del Caribe en 1946, ganó dos oros: en los 10,000 metros planos y en el Maratón.

• En 1950 volvió a ganar el oro en los VI Juegos C.A. y del Caribe y plata en los 5,000 metros planos.

• En 1954 durante los VII Juegos C.A. y del Caribe, triunfó al obtener dos oros: en el Maratón y en los 5,000 metros planos. Además de una plata en los 10,000 metros planos.

• En 1955 durante los Juegos Panamericanos consiguió el oro en el Maratón.

• En 1952 se consagró como ganador del Maratón de Boston.

Foto de portada

Christian Alexis, uno de tantos bisnietos de Mateo Flores, recién llegaba de estudiar. Vestía una playera con el nombre de su escuela: “Mateo Flores”. Entró corriendo, y al ver el pastel sobre la mesa preguntó: “Abuelito, ¿cuántos años está cumpliendo?”.

“Como 45, creo...”, respondió, sonriendo, Mateo Flores.

Christian cuenta que sus compañeros no le creen cuando les dice que Mateo Flores es su bisabuelo, y que por él la escuela lleva ese nombre.

“Todos me dicen mentiroso, pero yo no les hago caso”, relata el pequeño. A él le basta ver las fotografías que llenan las paredes de la casa, y que cuentan por sí solas la historia de los triunfos que van mucho más allá del Maratón de Boston.

Grandes recuerdos

Muchos de sus triunfos quedaron grabados en fotografías y recortes de prensa, los cuales comparten un lugar especial en la casa, junto a la imagen de la Sagrada Familia. Mateo Flores se confiesa un devoto religioso, y todos los años, durante Semana Santa, tiene como tradición cargar en hombros al Señor Nazareno, de Mixco.

Posee una memoria privilegiada, y tiene presente cada momento de su carrera deportiva: desde que ganó la primera competencia en la Max Tott, hasta el triunfo en el Maratón de Boston, el 19 de abril de 1952.

Conversar acerca de su trayectoria deportiva es recordar la mejor etapa de su existencia. Su mirada se ilumina y el relato no se detiene.

“Las carreras de ahora son muy distintas a las antes. Nosotros corríamos por amor, y no por dinero. Mi primer deporte fue el fútbol, pero luego se me cruzó el atletismo”, refirió, y agregó que siempre ha sido un aficionado del Municipal.

“Junto con mi hermano Margarito, quien ya falleció, jugábamos en un campo de tierra, en la finca Santa Elena, lo que ahora es la colonia. Jugué de los 7 a los 19 años. Antes de eso ya tenía la idea de correr, pues lo hacía por 45 minutos, y luego me iba a jugar fútbol”, recordó.

Cuando cumplió los 18 años trabajó en el Contry Club de golf, pero no fue por mucho tiempo. Después llegó a la empresa de hilados y tejidos Mishan y Vila, y fue allí donde tuvo la oportunidad de entrenar y correr.

“Allí había un equipo de maratonistas, y el capitán vio que me gustaba correr. Me invitaron y acepté. Así empezó mi historia. Todos los días hacía recorridos por la mañana o por la noche. Eso sí, en aquel tiempo no había pena de la delincuencia, como ahora”, relató.

“Mi primera carrera con el equipo fue la Max Tott, y tuve la oportunidad de llegar en primer lugar. El tiempo no fue bueno, pues cronometré 1:21:00, y cada año que participé fui bajando la marca. Después de seis años la dejé en 1:07:00.”, dijo.

Años dorados

Las mejores carreras de Mateo Flores fueron en los V Juegos Centroamericanos y del Caribe, en 1946, en Colombia, en donde ganó dos medallas de oro, en los 10 mil metros planos y en el maratón, así como un bronce en cinco mil metros.

Luego, en 1950, durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe, obtuvo la presea de plata en cinco mil metros, y el mismo premio en el medio maratón. La larga lista de resultados continúa en los VII Juegos Centroamericanos y del Caribe, de México, en 1954, donde igualó la hazaña en el medio maratón, y consiguió el oro en los cinco mil metros, y la plata en los 10 mil.

Otro de los logros inolvidables en su carrera fue ganar el Maratón de Boston. También obtuvo una medalla de oro en los Juegos Panamericanos de 1955, en Maratón. Finalizó con una marca de 2:59.09.

Nostalgia

Mateo Flores no olvida a sus grandes rivales en la pista, como Luis H. Velásquez y Guillermo Rojas.

“Ambos fueron grandes corredores. Luis quedó tercero en el maratón de Boston, y Guillermo siempre mostró grandes condiciones”, indicó.

“De ellos, sólo yo quedo vivo. Velásquez murió en 1997, y Rojas, un año antes. Ellos eran mis compañeros de viaje, y rivales en todas las carreras. Gracias a Dios, aún hay mucha gente que quiere que esté con ella en competencias atléticas o en acontecimientos deportivos, y eso es lo que me mantiene vivo”, agregó.

Mateo Flores dejó de correr competitivamente en 1957, a los 35 años. Su retiro fue forzoso, debido a un accidente en motocicleta. “Me dañé la rodilla y me tuvieron que operar, pero después ya no quedé bien. Por eso tomé la decisión de retirarme antes de que fuera derrotado, y así dejar la brecha para la juventud”, afirmó.

La gran hazaña: El recuerdo de Boston

El 19 de abril de 1952 los guatemaltecos celebraron con júbilo la noticia que llegó a través de un cable de noticias de la agencia UP. “Boston. 19 U.P Mateo Flores de Guatemala ganó la carrera de maratón de aficionados con un tiempo de 2:31:43, el segundo puesto fue para Víctor Dyrgall, de Nueva York, y el tercero para el guatemalteco Luis Velásquez”.

Era sábado y toda la gente salió a las calles para corear “¡Mateo Flores, campeón!”. Todos querían conocer los detalles del triunfo de un hombre humilde, obrero de la empresa de textiles Nortropic, y nacido en Mixco.

“Fue una carrera intensa, al principio estaba nervioso pero me fui tranquilizando. Mantuve el paso y cuando me di cuenta, iba en primer lugar. Por momentos las piernas ya no me daban. Pensé en abandonar, pero unos guatemaltecos residente en Estados Unidos me dieron ánimo para seguir adelante”, indicó Mateo Flores, en un relato que el diario Deportivo publicó en 1975.